Hago un repaso a los acontecimientos:
- Hace tan sólo dos semanas, el entonces todo poderoso programa televisivo “La Noria”, protagonizaba una de tantas, y entrevistaba previo millonario pago a la madre de un presunto asesino para hablar del execrable delito de su hijo. El hecho indignaba especialmente a Pablo Herreros, periodista que desde su blog, el pasado 30 de octubre, hizo un llamamiento a que los internautas de todas las redes sociales, co-firmasen una carta a los anunciantes del mencionado programa, para que retirasen su apoyo a tales contenidos.
- La medida al poco tiempo tuvo tal repercusión, que de los 57 anuncios que puso aquélla infausta noche el programa de Telecinco, bajó a 20 a la semana siguiente. Y a los diez días, 23 compañías habían anunciado su intención de retirar la publicidad en dicho espacio.
- La respuesta del programa, en la persona de su conductor, Jordi González fue chulesca y agresiva contra los anunciantes desertores, tras anunciar Camprofío su negativa a seguir patrocinando la Noria, el presentador les dedicaba en twitter estas lindezas:” Estudiantes y aficionados al márketing: una empresa de embutidos ha visto la oportunidad de una campaña de imagen que le sale gratis. Y la ha aprovechado”. Una muestra de mal estilo para el que había sido su cliente, y por lo demás, señalaba, torpemente, el camino a los demás anunciantes. Y espoleaba a los internautas para seguir efectuando la presión hacia las marcas.
- Dicho y hecho. En el día de ayer se consumó lo que hace apenas dos semanas parecía imposible; un programa líder de audiencia es abandonado por todas las marcas que se anunciaban en él.
- Hoy además, conocemos que la repercusión puede haber sido mayor, puesto que las acciones de Mediaset (el hólding de comunicación al que pertenece Telecinco) han caído en estas dos semanas un 10%.

¿Estamos ante un nuevo amanecer en el control de las personas sobre los contenidos, que en nombre de una supuesta audiencia (“es lo que pide la gente”) nos son bombardeados por las cadenas de televisión?, veremos.
Noticia despampanante:
Todas las marcas se han ido
de la Noria, ¿Cómo ha sido?
¿Por qué se fue el anunciante
Sin pensarlo, tan campante?,
¿Es que captó la locura
de apoyar a una basura
para vender sus productos,
mezclados con exabruptos
de tan baja catadura?
No creamos ni un momento
que en sólo un día se han vuelto
en monjitas de un convento…
La bajeza del programa,
que hoy causa tanto rechazo,
no fue fugaz fogonazo
que de pronto nos escama,
sino duradera llama.
Mientras tuvo la anuencia
de una millonaria audiencia,
que no le ponía pegas
ni a Jordi, ni a sus colegas,
tuvo enorme trascendencia…
Y como el éxito manda,
en La Noria, muchas marcas
colgaban su propaganda…
De aquellos tiempos, resuena
mucha queja con motivo
del estilo vomitivo
del programa, a la cadena.
Mas ésta, daba por buena
su producción, sin un pero.
Las quejas, siendo sincero
no acertaban con la espita
que en verdad te pone y quita:
Poderoso caballero…
Pero estos días, el guante
que se ha lanzado en la Red,
da en la cara al anunciante…
Y es que las redes sociales
pasan de Jordi, la Noria
y Vasile en esta historia,
y apuntan todos los males
a las marcas comerciales
del cotarro, la armadura,
ya que pagan la factura
y es, sin ellos, imposible
que hubiera sido factible
toda esta telebasura.
Como todo el mundo sabe
el ofrecer buena imagen
en publicidad es clave…
Y de pronto, cambia el cuento
pues pesa como una losa
pagar cifra escandalosa,
si encima va en detrimento
de tu imagen, el invento.
Y ante el boicot de la masa
se asustan, y entonces pasa,
que el zozobrante bajel
abandonan en tropel,
y se marchan a su casa…
En este mundo tan vil,
que sirva de moraleja:
Sólo una marca, no deja
a Jordi: su acné juvenil…