Leo en el diario Qué:
“Un restaurante de Barcelona parece haber encontrado su fórmula para capear la crisis. El
típico café con hielo de postre nos saldrá un poquito más caro al menos en este
establecimiento ya que al precio del café nos
cobran un suplemento de 15
céntimos por el hielo que sirven aparte. Ya algunos restaurantes habían
empezado a cobrar por el agua del grifo que servían en una jarra, y parece que
la moda se ha extendido a otros 'extras' que antes de la crisis habríamos
creído impensable que se cobraran. Esperemos que no cunda el ejemplo” .
Soneto al hastío que produce el
ver cómo se aprovecha la mínima para astillar a los sufridos
ciudadanos, como cuando se inventaron el IVA y echaron mano a nuestro bolsillo subiendo todos los precios de sopetón, o como cuando cambiamos de pesetas a Euros, y nos apretaron otra vez a tope, o como cada vez que subía el precio del barril de petróleo, y nos subía el café como si tomáramos gasolina con leche...
En fin, no somos nadie, y ahora con la crisis, cada vez menos...
Es tiempo de quebranto y de desvelo,
la crisis atenaza y nos aprieta;
por eso es que el del bar, no nos respeta
sumándole al café el coste del hielo...
pues pone este Rescate por el suelo
su microeconomía, tan escueta,
que astilla y mira la última peseta
y en ello empeño pone, con gran celo,
como en tiempos del Euro, o cuando el IVA,
con los que nos hiciera bien la púa,
este ave carroñera corrosiva
al ver como la Prima nos fluctúa,
en esta situación que es tan nociva
nos abre los bolsillos con ganzúa...