Especialmente llamativo fue su encendido ataque a la imposibilidad de comprar alcohol en la sede del Mundial de 2022, restringido por imperativo religioso, llegando a decir, que de no hacer algo al respecto, los miles de visitantes que vayan a Qatar esos días “comenzarán a hundir sus cabezas en la arena" .
Lo cierto es que el tema no está cayendo en saco roto y la FIFA podría permitir excepcionalmente la venta de alcohol en los estadios (precisamente donde está prohibida, en el resto del mundo), para sortear las restricciones que existen en el país. Pero eso no fue todo, hablando de hundir, “para terminar el día, Richards tropezó junto a una piscina en un evento nocturno y cayó al agua vestido. El fin de fiesta ideal en un día completo para el presidente de la Premier League”.
¿En qué estado estaría el directivo, inquebrantable defensor del consumo alcohólico de su hinchada, para dar semejante paso en falso?… Ahí tienen una pavana alusiva al húmedo suceso:
Le preocupa que no mojen los ingleses
el gaznate en los mundiales de Qatar,
y presiona en conseguir sus intereses,
que un inglés, no aguanta un mes, sin escanciar.
Y parece que ha podido,
que está en el agua vestido,
y eso, sin un par de whiskys, es jodido.

