viernes, 5 de marzo de 2010

SANTAMARIA, NO TE "EMOCIONES".


Cae en mis manos un artículo en el que hace poco, Santi Santamaría insistía en su particular guerra contra todo lo que tenga que ver con la cocina que se ha dado en llamar tecnoemocional. En él se afirma que la controversia suscitada a raíz de la publicación de su libro “la cocina al desnudo” se trataba de un “choque entre dos modos de entender la cocina y la alimentación radicalmente distintos: La cocina como acto agrícola y cultural o la cocina como acto industrial”.

Existen varias trampas en dicho enunciado.

La primera y más evidente es atribuirse para sí toda la capacidad cultural de la cocina mundial y desposeer a quién no comparte sus tesis. Con esta frase se afirma que los cocineros “tecnoemocionales” no son parte de la cultura gastronómica, sino que son meros fabricantes.
De entrada a uno le entra la tentación de pensar, que de no mediar mala fe, Santi Santamaría tiene poca idea de lo que significa la palabra cultura. Según el diccionario, cultura es “el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”, ¿Puede alguien esperar más sentido crítico acumulado en una sola persona, que en Ferràn Adrià, que ha creado un nuevo modo de ver la cocina, precisamente por su inconformismo con todo lo inventado hasta el momento? También define el diccionario, en otra acepción, a la cultura como el “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc”. ¿Cabe alguna definición que se ajuste más a Ferràn Adrià?, ¿No es acaso el paradigma del desarrollo de lo artístico, científico e industrial?

La otra trampa del enunciado que usaba Santamaría para definir la esencia de la polémica de aquellos días es mezclar los conceptos “cocina y alimentación”. Cuando uno se acerca a Can Fabes o al Bulli, o a cualquier otro restaurante de alta gama y mucha estrella, no lo hace para que le alimenten. Al menos no es su principal objetivo. Sino, el bueno de Santi Santamaría rellenaría los platos haciendo montaña, y cuando le dijéramos que yá… añadiría otro cucharón, como hacen las madres de siempre, para que nos criemos mejor y más sanos. Por contra, gustan estos establecimientos de servir raciones graciosamente bailantes, en platos enormes, que si bien permiten “respirar” al conjunto, nos hacen resollar a la temprana tarde, en la búsqueda de una frugal merienda que compense el sacrificio hecho en pos de la experiencia gastronómica.
Naturalmente, no podemos alimentarnos, a base de esferificaciones, espumas y geles calientes… Por lo tanto, al Sr Michael Pollan, mencionado en el artículo, que sostiene que “hay que evitar comer productos alimenticios tan complicados (…) que engañan al cuerpo”, porque “desorientan a los sentidos” decirle que al Bulli no se va a comer todos los días, como el que se acerca a la tasca de menú de al lado de la oficina. Y que el que goza del privilegio de acercarse a Cala Montjoi busca, precisamente, que desorienten sus sentidos, que le emocionen.  Pese a todo, parece que el periodista americano escribía las líneas citadas por Santamaría con la intención de criticar el “fast food” americano, que nada tiene que ver con Adrià.
Claro que metiendo de rondón la alimentación cotidiana, mezclándola con un debate sobre las diferentes corrientes de la cocina de vanguardia, logra crear confusión, y mezclar la cocina tecnoemocional con la industria agroalimentaria, hasta el punto de insinuar que cuenta “con los mismos elementos que las cadenas de comida rápida”. ¿Acaso en Can Fabes no se utilizan las patatas?, pues siguiendo su lógica demencial, podría decirse que Santi Santamaría comparte algunos de sus ingredientes con Mc Donalds.

El enconamiento del divo de Can Fabes contra todo lo que suene al Bulli es equivalente a las críticas que en otros tiempos tuvieron los artistas abstractos al crear la avanguardia de su movimiento. Santamaría es a Nonell, lo que Adrià es a Kandinsky. Y por eso, nunca lo comprenderá. Porque se queda a mitad de camino, no llega.

jueves, 4 de marzo de 2010

¡SPIDERMAN AL PARO!

No se libra de la crisis ni el hombre-araña. Spiderman en el último número ha sido despedido, pasando a engrosar la cola del paro neoyorkina (aunque algunos en EUA, ni el paro le concederían, al pobre). Adaptación genial a los tiempos del personaje de la márvel, que da para inventar un soneto catastrófista:










Qué gorda esta crisis, que a todos empaña,
que pese a tener enormes poderes,
no consigue librarse de un ERE
ni Spidermán, el gran hombre-araña…

Mas no está “Niuyork”, peor que está España:
También nuestro “héroe” el vencerla quiere,
Porque en su honra le golpea y hiere,
y con su gobierno es cruel y se ensaña.

¡Lucha ZetaPé, por la patria mía!,
Pelea con brío, y no te desmarques,
que como pierdas en la cruel porfía

por ser un inútil y un mingafría,
Del mismo modo que el tal Peter Parker,
“los lunes al sol” serán nuestros días…

miércoles, 3 de marzo de 2010

DE CÓMO FUNCIONA EL PERIODISMO

Al hilo de la aparición del siguiente titular: “Una encuesta revela el secreto de un matrimonio duradero”, me interesé por la noticia y me embarqué en su lectura con la intención de desentrañar las claves para conseguir una longeva vida en pareja. Lo cierto es que una vez leído el artículo, uno comprueba que no descubre fórmulas mágicas, sino unas pocas conclusiones a las que llega una multitudinaria encuesta norteamericana por la que el CDC (El centro de control de enfermedades del gobierno americano) preguntó acerca de sus vidas conyugales a unas 12.500 parejas estadounidenses durante el año 2.002.

No difieren en mucho (siempre según se escribe en la noticia) a las que uno podría llegar usando el sentido común. Tener un largo noviazgo, casarse no muy joven y tener hijos rápidamente son factores que aumentan las posibilidades de éxito del matrimonio. El casarse ayuda a fortalecer una relación y por tanto las parejas que cohabitan rompen más fácilmente que las que se casan… esa también parece una verdad de Perogrullo. En el caso norteamericano las parejas interraciales duran menos que las parejas entre cónyuges de la misma raza… ¡Se habrán quedado calvos detrás de las orejas!, pensé… ¿y para ese viaje, recopilaron más de 12.500 entrevistas?, que me hubieran preguntado a mí y se hubieran ahorrado el viaje y las alforjas.

Pero bueno, lo que más me ha chocado, no es la noticia en si misma, sino que al ser un comunicado de agencia EFE, te vas a Google, Yahoo, a Qué, a Metro, al Diario Montañés, ABC, La crónica, y la puedes leer completamente idéntica, hasta la última coma, con las mismas palabras, con el mismo chistecito rancio, que el redactor de EFE eligió para escribir el artículo. Y uno que es malo de naturaleza, tiene la tentación de pensar que dicha literalidad responde a las pocas ganas de trabajar de todos ellos. Que probablemente ni se haya contrastado la noticia, porque el trabajo de contrastar, es más costoso que el de volver a redactar.
Me asaltan varias preguntas: ¿Qué pasa si EFE se equivoca?, ¿Qué pasa si a EFE “la equivocan”?,  ¿No sería posible que al leer el informe de una encuesta de ese calibre, tuviéramos cosas más interesantes que decir que la escueta noticia de EFE?

A la primera pregunta respondo con un caso. Un triste suceso, de hace unos pocos años, que fue sintomático. ETA coloca el 9 de octubre del 2007 una bomba-lapa en el coche de un concejal del PSE, la agencia EFE por error publica y difunde que el escolta del concejal ha muerto en la explosión. Prácticamente al instante, todos los medios dan la noticia. Al poco (y gracias a Dios…) se sabe que el escolta pudo salir de su propio pie y contestar a las preguntas que le hicieron los policías. Para entonces en televisiones, radios y periódicos digitales se había metido la gamba hasta el tuétano. El recurso fácil fue señalar el error de la agencia de noticias. El error de EFE fue grave. El de los demás medios, mayúsculo. Hay que verificar lo que uno publica.

En el segundo caso puede enmarcarse otra noticia que difunde EFE, al hacerse eco de otra en un medio estadounidense, “Foreign Policy”, sobre la violencia en las capitales mundiales. La publicación afirmaba que la capital venezolana, Caracas, tenía el dudoso honor de ser la número uno en asesinatos, basándose en datos erróneos, si no, manipulados. Los medios volvieron a picar. Estas listas son un reclamo para lectores curiosos pero sin afán de profundizar, les ordenas los datos, con numeritos del 1 al 10 y le dejas mascadita la noticia. En este caso, el afán del medio norteamericano por poner a parir al gobierno del dictador Chávez, le llevó a “distraerse” al tomar los datos, y el resultado fue la “ofuscación” de EFE.

Para la tercera pregunta, simplemente decir que se me ha ocurrido hacer lo que ninguno de estos periodistas. He buscado el informe de marras, por lo menos, para saber que existía de verdad.  Tiene 103 páginas, y muchos más datos que los expuestos. En principio, compruebo que las entrevistas solamente se han hecho a mujeres, que para que los datos fueran concluyentes se han diferenciado a las hispanas y a las negras, que la religión, la situación económica, el empleo, que se tengan niños, que sea la primera pareja, o no, son factores que se han tenido en cuenta.

Vengo de leerme la trilogía de Millennium, y aparte de haber disfrutado de unas páginas muy divertidas (Viva Salander), he alucinado con el marcado nivel ético de los periodistas de la novela. Contrastan las noticias, dan el derecho de réplica, respetan los off-the-record… No me imagino a Mikael Blomkvist publicando la noticia esta mañana y quedándose igual.

martes, 2 de marzo de 2010

LA NUEVA DIAGONAL, MALA I.DE.A.

El visionario alcalde de Barcelona, el olímpico invernal Sr. Hereu, quiere convertir nuestra ciudad en un pueblecito de montaña de segunda categoría, seguramente para hacer más creíble la reciente vocación por la nieve del actual equipo de gobierno ciudadano. Pretende conseguir tal cosa partiendo la ciudad en dos por la Diagonal, y desbaratando una de las principales arterias de la trama viaria de la capital catalana. Esta desfachatez no se entiende en absoluto.

Si el gran acierto urbanístico del 92 para convertir a Barcelona en una ciudad más amable, más mediterránea, fue recuperarla al mar, y para conseguirlo, hacer desaparecer las vías del tren que nos lo arrebataba, el alcalde actual está por desandar aquel camino, e interponer de nuevo la barrera ferroviaria que ahogó la Barcelona pre-olimpica, pero en peor, como diría un castizo, “en todo el medio”.

Tamaño despropósito no se podría conseguir si no fuera a espaldas de los técnicos, arquitectos e ingenieros que posibilitaron aquella brillante transformación en nuestro pasado más glorioso. Para desactivar la airada oposición de éstos, buscando complicidades poderosas, se ha lanzado el equipo consistorial a la política del referéndum y del concurso de ideas ciudadanas. Una medida populista que no me parece que sea la mejor manera de gobernar una capital europea. Es como si me tuviera que operar de cataratas e hiciera un concurso en casa para ver quién de mis familiares decide la mejor técnica para que el especialista me opere.

La medida no se entiende si no se aclara que este consistorio, hace años que ha declarado la guerra al coche, y prácticamente todas sus decisiones están enfocadas hacia la consecución del absurdo objetivo de expulsarlo de nuestras calles. Es lo que algunos técnicos del Ayuntamiento llaman eufemísticamente “reasignar las funciones de las avenidas” o “ganar espacio para los peatones y el transporte público”. Las zonas azul y verde de aparcamiento, los límites de velocidad en autovías circundantes a 80km/h, el caótico y absurdo “bicing”, la actuación acogotante del tráfico en vías importantísimas (Mitre y Glorias), o el “desastre fórum” son actuaciones que se enmarcarían en dicha política.

La apuesta por el tranvía en el tramo central de la Diagonal es la culminación de esta absurda carrera hacía el pasado. El tranvía es un medio de transporte “pesado” y muy poco versátil. Requiere mucha anchura (que se come espacio para otros medios de transporte) y divide ambos lados de la calle. Existen otras opciones modernas, más flexibles, por las que están apostando otras grandes capitales (tapices rodantes o taxis eléctricos a demanda).

La Avenida Diagonal fue diseñada por Idelfons Cerdà como una vía descongestionadora del tráfico del Ensanche. Por ello precisamente la dotó de un mayor número de carriles, y por ello atraviesa Barcelona en diagonal, y no siguiendo la retícula que imponía su Plan. Distorsionarla, hacerla desaparecer como tal, no solamente es condenar al fracaso a la propia avenida, sino a todo el Ensanche en general. Es como si nosotros nos desprendiéramos de los pulmones porque quisiéramos seguir funcionando solo con el corazón. Todos los órganos hacen funcionar nuestro cuerpo, y son necesarios individualmente y en su conjunto.

Pero la premisa que me hace llevarme las manos a la cabeza es: ¿Hace falta cambiar la Diagonal?, ¿Es que lo que hay no funciona correctamente?, ¿Cuál es el problema que se pretende “corregir”? El Sr. Oriol Bohigas, el gran urbanista olímpico, sostiene que precisamente “el problema de la Diagonal es el tranvía”, o Josep Antoni Acebillo, otrora gran responsable de proyectos e infraestructuras del Ayuntamiento con Maragall y Clos, dice que “expulsar el coche de la Diagonal es una barbaridad, el Eixample no podrá absorber el tráfico que deje de pasar por ella. Cerdà definió calles, plazas y parques, y la Diagonal era calle”.

El modelo de ciudad del Ayuntamiento es una Barcelona alejada de sus ciudadanos que sirva de decorado para los turistas. Para ellos, el tranvía funciona de maravilla. No tienen que pasar una hora para aparcar, ni pelearse con ningún mentecato ciclista del “bicing”, ni ir a trabajar al extrarradio a 80Km/h en viales que se construyeron con dinero de nuestros impuestos para que fueran autovías (para ir a 120).

Entre tanto, nuestra ciudad corre el riesgo de perder comba frente a sus competidoras. Y nosotros perder la paciencia. Si  Maragall (Ernest) cree que la fórmula tripartit está acabada en la Generalitat 6 años después, que menos lo estará la que está eternizando a personajes como Hereu, tan poco brillantes como eficientes, en la alcaldía de Barcelona.

lunes, 1 de marzo de 2010

BARCELONA, EMPORIO GASTRONÓMICO MUNDIAL

Según una encuesta realizada por la MSNBC, (algo así como una UTE entre MSN (los de Microsoft y la cadena de televisión americana NBC) los gourmets más viajados del mundo, profundos conocedores de todos los restaurantes del planeta, y tras ardua deliberación, votaron el pasado verano a mi amada ciudad como la más mejor “indeguól” en lo que a gastronomía se refiere. Más concretamente, Barcelona ha sido considerada la ciudad con más y mejores restaurantes bajo la capa de Ozono. Repasando la lista, y pese al orgullo regocijante y la satisfacción enorme que produce el galardón, debo ponerla en duda al comprobar algunas de las ciudades que nos han elegido como compañeras:

  1. Barcelona. “Amics per sempre”. Somos los mejores, que vamos a hacerle…
  2. Bruselas. Bueno, las coles de allí son archiconocidísimas.
  3. Hanoi. Parece ser que el perro guisado ha sido elevado a la categoría de manjar de cocina tecnoemocional.
  4. Las Vegas. Una ciudad donde en la distancia de unas pocas calles puedes pasar de comer en los canales de Venecia, en el interior de un castillo medieval, en París, en una pirámide egípcia… los restaurantes de allá deben ser rimbombantes, y todos los chefs famosos quieren cocinar allí.
  5. Lyon. Nada que objetar.
  6. Nueva York. A pesar de que no existe una cocina típica neoyorkina, "la ciudad que nunca duerme" ha aceptado tradicionalmente con un espíritu de acogida brutal, cualquier propuesta, compensando la falta de modelo propio.
  7. San Francisco. Sí pero, ¿Si tan buenos son sus restaurantes, porque en las películas siempre piden comida china?
  8. Roma. ¿Por qué no? Pasta i Pizza.
  9. Tokio. En principio parece indiscutible, es la ciudad del mundo con más estrellas Michelin (261 y 11 restaurantes con 3). Pero si eso significara algo, que alguna duda tengo, debiera estar más arriba en la lista.
  10. Vancouver. Nuestro alcalde durante la pasada semana, se ha pegado el viajazo padre a nuestra costa, en tiempos de crisis, con la escusa de promocionarnos de cara a los Juegos Olimpicos de Invierno… a juzgar por la tripa que ha echado, puede que tengan razón.

La procedencia americana de la encuesta puede tener mucho que ver con el hecho de que tres de las diez ciudades sean americanas. Y sorprende, más si cabe que la inclusión de algunas elegidas, la exclusión de algunas olvidadas. ¿París, la catedral de la Nouvelle Cousine, no merece un puesto entre las 10?, ¿Estambul según tenía entendido ofrecía una gran fusión cultural sumando de lo mejor de dos continentes?, ¿Y Madrid?, ¿ Y San Sebastián, donde puedes encontrar a Arzak y Subijana ambos con 3 estrellas?... Aunque yo, si tuviera que hacer una escapadita a comer bien, bien… viajaría a las rías bajas gallegas (a poder ser en mes con R, de septiembRe a abRil…) a pesar de que haya más estrellas en el cielo compostelano que luciendo en las cartas de sus enormes restaurantes… pero qué más da.
Pese a todo, no discutiremos la lista, no en vano por una vez… somos los mejores.
 
STATS
impertinenteintermitente por P.V.I. se encuentra bajo una Licencia Creative Commons BY-NC-SA (Pueden mandar un comentario a cualquier artículo para ponerse en contacto con el autor, añadiendo una dirección de e-mail a la que poder remitir su respuesta).