miércoles, 17 de marzo de 2010

LAPORTA, LA CONTRADICCIÓN POR ANTONOMASIA

En sus más de 110 años de historia, el único presidente del Barcelona que se ha permitido expulsar a un opositor de su condición de socio, el único presidente del Barcelona que ha mantenido contra viento y marea a un director general que se ha demostrado que espió a socios presidenciables, el único presidente del Barcelona que ha defenestrado hasta 5 vicepresidentes en poco más de 6 años (Sandro Rosell, Albert Vicens, Marc Ingla, Ferràn Soriano, Jaume Franquesa) y hasta 15 directivos discrepantes, nos revela ahora, en su blog de adoctrinamiento político, que “cree en la libertad de expresión“.

Naturalmente, su tardío y repentino interés por este derecho fundamental le pilla un tanto desentrenado, y en el artículo siguiente arremete contra La Vanguardia, ya que no le gusta que dicho medio “dé la información que le convenga según sus posicionamientos ideológicos”. Evidentemente, Jan Laporta prefiere (y está más acostumbrado) que los medios informen según le convenga a sus (los de él) posicionamientos, como lo hacen los rotativos deportivos, mucho más serviles con el club que la prensa generalista. Sorprende más si cabe esta posición, si en el primer artículo leemos como lamenta que le digan sobre qué puedo reflexionar o sobre qué no lo he de hacer”.

El origen de sus quejas está en la publicación por parte del rotativo barcelonés de una encuesta sobre intención de voto para las próximas autonómicas. En ella, según él, “se menosprecian, con contundencia, las acciones y reflexiones de personas y agrupaciones que promueven los derechos y libertades de Cataluña”.

En resumen, y para que se entienda, Laporta reclama que el partido que se presentará, con total seguridad, con él como líder, aparezca en la encuesta. Olvida que en el artículo escrito apenas unas horas antes, llega a afirmar que “este web no supone que haya decidido dedicarme a la política. Esta es una decisión que tomaré con absoluta libertad y cuando lo considere oportuno”. Si ni tan siquiera Laporta es capaz de confirmar si se presentará, ¿Qué sentido tiene que reclame aparecer en una encuesta sobre formaciones políticas, e intenciones de voto?... Primero sería mejor que se aclarase consigo mismo. Así conseguiría no liar a los demás en sus propias dudas.

También la web laportiana maneja y "cocina" encuestas a su antojo. Así en una que lleva por título “Cataluña a favor del estado propio”, se puede apreciar que (siempre según sus datos) el 47% de los consultados estarían a favor, el 45,3% en contra, y un 7,4% no sabría qué decir. La afirmación de que "Cataluña" está a  favor de tener un estado propio, tiene el riesgo que se pueda pensar que los que no piensan así (que suman el 52,7%) no son “Cataluña”. Valga como una muestra del respeto que tiene por los que no comparten su opinión.

La rabieta de Laporta por “no aparecer” es consecuencia directa de sus deseos de estar en Misa y repicando. Quiere seguir siendo el presidente del Barça y a la vez candidato a la Generalitat, sin abandonar las prebendas de un cargo, ni renunciar a las del otro. Va con el personaje, al que le gustaría ser el niño del bautizo, la novia de la boda y el muerto del entierro. Tal y como sucede en el club, al que llegó enarbolando la bandera de nuevos aires, brisas que mandó con viento fresco, (por seguir el símil eólico) para acabar manejando el club con mano de hierro, y un autoritarismo de corte cubano.

Choca que, en dos artículos muy seguidos en el tiempo, del 9 al 16 de este mes, pueda caerse en tantas contradicciones, pero así es Laporta. Avanza siempre contra alguien. Primero Nuñez, luego Rosell, Soriano, España, la caverna, y ahora La Vanguardia… Si no tiene enemigos se los inventa, si no, se pelea consigo mismo. La cosa es pelearse.

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